Los colores más emblemáticos del cine: del Technicolor al streaming

El cine siempre ha sido una fábrica de emociones, pero pocas veces nos paramos a pensar en quién hace realmente el trabajo duro: el color. En cada peli, cada serie y cada plano hay un universo cromático que marca cómo sentimos lo que vemos. Y, si algo demuestra la historia del cine, es que cada época ha tenido su propio “color del alma”.

Technicolor: cuando todo empezó a brillar

Hubo un tiempo en el que el color era un lujo cinematográfico. El Technicolor llegó como un festival visual: rojos intensos, verdes saturados, azules eléctricos. No era realista, era hiperreal. Películas como El Mago de Oz demostraron que el color podía contar historias por sí solo. Y vaya si lo hizo.

El color como narrativa: el cine moderno

Saltamos a los años 70, 80 y 90, donde el color empezó a ser narración pura.
El azul frío del cine noir urbano, el naranja polvoriento del western moderno, los rosas melancólicos de los dramas románticos. Directors como Kubrick, Wong Kar-wai o Almodóvar convirtieron las paletas en parte de su identidad. Cada color explicaba lo que los personajes no podían decir.

Del streaming a la cultura del “look”

Hoy vivimos en la era donde cada plataforma tiene su propio estilo cromático. El filtro azul verdoso del thriller nórdico, la paleta neón de las series retro-futuristas, los tonos cálidos del drama intimista…
Y lo mejor es que ahora, más que nunca, el público reconoce una paleta con un solo vistazo. Eso convierte al color en un protagonista silencioso de cada historia.

Kolorearte y el homenaje cromático

En Kolorearte recogemos estas paletas icónicas y las convertimos en láminas que celebran el cine desde otro ángulo. No con diálogos, sino con cinco colores que capturan la esencia de una película.

Porque a veces, para recordar una historia, basta con mirar su paleta. ¿Lista para descubrir la tuya?

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